El muro del qué dirán

Ir abajo

El muro del qué dirán

Mensaje por Victoria el 3/22/2011, 6:22 pm

No se puede andar por la vida al ritmo de lo que los demás piensen o digan de nosotros. Tampoco podemos intentar complacer a todo el mundo, pues acabaríamos por volvernos locos.El muro del ‘qué dirán’
Una persona me dijo “burro” y, de buenas a primeras, empecé a mirar en el espejo qué tan grandes tenía mis orejas. Luego me dejé crecer el cabello con la firme intención de que el pelo las tapara y nadie me las viera; al final comprobé que me estaba comportando como un auténtico “burro”.
¡A casi todos nos pasa igual!

Les prestamos tanta atención a las necedades que nos dicen los demás, que nos olvidamos de lo que en realidad debemos sentir y creer de nosotros mismos.

El temor a la desaprobación, con relativa frecuencia, afecta la manera en la que actuamos. Mejor dicho: vivimos la vida del ‘qué dirán’, no la nuestra.

¿Por qué será que no hacemos nada sin pensar antes qué puedan decir nuestros amigos o familiares?

Es como si dependiéramos de la opinión ajena. Nos preocupamos tanto por los juicios que hagan de nosotros que modificamos actitudes, decisiones y hasta nuestros estados de ánimo; incluso llegamos a extremos increíbles.

Hay cosas que debemos ignorar, más allá de las recriminaciones. Las críticas destructivas deben pasarse por alto. Nuestras angustias por los que los ‘otros’ hablen de nosotros pueden amilanarnos.

No es que tengamos que hacer precisamente lo contrario que todo el mundo hace, para así tener carácter. ¡No! tampoco se trata de ser necios.

La idea va más allá: es tener una personalidad propia y atreverse a manifestarla en el momento preciso; incluso en medio de un ambiente diferente o ante unas personas que piensen de modo distinto.

No podemos vivir atados a la aprobación de los demás; no podemos perder de vista nuestra capacidad de hacer lo que nos corresponde en la vida.

Escuchando las otras voces se nos van apagando las nuestras. Porque de tanto vivir colgados del muro del ‘qué dirán’, nos quedamos sin nada qué decir de nosotros mismos.

Por el ‘qué dirán’, cuando nos vemos frente al espejo, las imágenes que vemos de nosotros no nos gustan y nos hacen pensar que no ha valido la pena ningún esfuerzo para cambiar.

Nunca trate de impedir su sombra por culpa del ‘qué dirán’, pues las habladurías tienen una habilidad casi ‘diabólica’ para causarle más dolor del que se pueda imaginar.

Debemos enfrentar nuestras decisiones con la frente en alto. Con esa valentía para desechar el ‘qué dirán’ descubriremos todo lo maravilloso que podemos hacer.

Lo importante no es lo que digan de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con tanta ‘basura’ que escuchamos.


Ejercicio

Después de leer estas líneas, dedique unos minutos de tranquilidad para ‘sintonizarse’ con usted mismo. Acepte la buena noticia de que, de una vez por todas, se ha visto tal como es y que, así existan personas que lo critiquen por todo, usted es capaz de sacar el máximo partido de lo que la vida le ha regalado.

Eso sí, no olvide que debe tener presente siempre en sus acciones y comportamientos a Dios.

Ahora cuestiónese: ¿Cómo se comportaría si Dios estuviera ahora mismo de pie, frente a usted?

Es hora de que empiece a actuar como debe ser. Aunque no lo crea, Dios está muy cerquitica. Y siempre que decida hacer cosas positivas, Él le ayudará para estar por encima del ‘qué dirán’.


LISTA

Preocúpese si usted tiene…

Unos ojos orgullosos.
Una lengua mentirosa.
Unas manos que emplea para robar o golpear a los demás.
Un corazón amargado.
Unos pies que lo conducen a donde no le corresponde estar.
Una forma necia de comportarse.
Chismes por contar y, lo que es peor, críticas destructivas.


HISTORIA

Un campesino, despatarrado y orondo en su burro, volvía del campo con su hijo, quien caminaba detrás de él.

La primera persona con quien se encontraron los dos, criticó la conducta del labriego:

— ¡Qué cómodo! ¿Satisfecho? ¡Y al hijo que lo parta un rayo!

El viejo se apenó por ello. Se bajó del animal y en su lugar puso al hijo encima de la bestia. Unos cien pasos darían cuando una mujer se enfureció con el joven:

— ¡Cómo! ¿A pie el padre? ¡Vergüenza le debía dar a este hijo insensato!

El joven se abochornó y se bajó. Los dos se fueron caminando, tirando al animal de la correa.

Al poco tiempo, otra persona les gritó:

— ¡Ojo, compadres, no tan deprisa que se les cansa el pobre animal!

No sabiendo ya qué hacer, padre e hijo se montaron ambos al burro.

Luego, otra personas les gritó:

— ¿No ven que el pobre animal va arrastrando el alma por el suelo con tanto peso?

Al final, el labriego y su hijo dejaron al burro tirado en la vía.

Moraleja: no le preste atención a todo lo que le dicen; tome la decisión de actuar por su propia cuenta.
Publicada porEuclides Ardila Rueda
fuente www.vanguardia.com




¿Te gusto este articulo? ¿Te sirvió de inspiración? ¿Obtuviste información acerca de lo que leíste en este mensaje? Anímate a participar tus comentarios son nuestra inspiración para subir mensajes nuevos en el foro .

Cultiva una actitud agradecida manifiéstanos con palabras lo que significa este foro y nuestros mensajes para ti .
En la medida que ustedes participen pondremos mensajes nuevos
[/size

Victoria
Motivadora
Motivadora

Pais : Colombia

Sexo : Femenino se inscribio en : 07/09/2009

http://evolucionycambio.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.