CLASES DE HOMBRES ¿CUAL ES EL TUYO?

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CLASES DE HOMBRES ¿CUAL ES EL TUYO?

Mensaje por Victoria el 10/9/2009, 9:01 pm

Alejandra Stamateas

Las mujeres nos relacionamos básicamente con tres hombres a lo largo de nuestra vida: padre, pareja y hermanos o hijos varones.
También con suegros, jefes, médicos, profesores, amigos, etc.
Veamos qué tipo de hombre es el más cercano a tu vida.



1º- El hombre bebé

El hombre bebé es el que nunca crece, el eterno niño o adolescente.
Nació en un hogar inestable donde había problemas (quizás su padre era alcohólico) que se debían ocultar, mostrando siempre un rostro alegre y aparentando que todo estaba bien.
Los hombres bebés buscan la paz a cualquier precio y la mujer que está a su lado se transformará en una mamá. Ella le dirá:

- “¿Por qué no le dijiste tal cosa?”
- “¿No te diste cuenta de cómo te miraba esa?, seguro quería algo con vos”.

Y él responderá:

- “¡Qué sé yo! Sólo tú te das cuenta de esas cosas…”
- “Encárgate de los chicos porque yo me siento incapaz.”

¡Y es claro! Si todavía él tiene que criarse ¡cómo va a cuidar de sus hijos!
Este tipo de hombre hasta que no deje de ser bebé no podrá ser padre y pretenderá que su esposa lo trate como a un hijo más.
Ella será la “mala de la película”, le advertirá y confrontará con lo que “no hace”.

Algo importante:

¡No le cambies los pañales a tu “hombre-bebé”!
¡Que se limpie solo!
¡No te hagas cargo de sus cosas!

2º- El hombre perchero

El hombre perchero es el que está obsesionado consigo mismo y vive preocupado por su imagen. Cree que todo lo que pasa se refiere a él, que es el único importante y buscará lo que lo beneficia sin interesarse por nadie.
Al hombre que está preocupado por su imagen no le interesa nada; con tal de lograr su objetivo te pasará por encima y se creerá imprescindible.
Son ambiciosos y dependen de la admiración de los demás y el día que dejen de ser admirados se echará todo a perder.
Tratarán a los demás como sirvientes, aprovechándose de ellos, porque “ellos son grandes hombres”.
Sobrestimarán sus propios logros y no permitirán que otros lleguen a tenerlos. Son esos hombres que dicen:

- “No quiero que estudies ni vayas a trabajar”
- “No tengas tus propios ingresos”
- “No vayas a ningún lugar porque la gente te puede hacer mal”

¡Mentira! Todo eso es para dejarte en un estado de negación y que nunca lo superes.

3º- El hombre dispenser

El hombre dispenser es aquel al que le aprietas un botón y se calienta; le aprietas el otro y se enfría.
No le gusta que le digan lo que tiene que hacer y, en caso de aceptar, lo hará “quejándose”.
Un ejemplo de este estereotipo es el empleado de un banco que trabaja por años en el mismo lugar, sentado en la misma silla, en el mismo escritorio, no hace nada más porque su trabajo no le exige, tiene miedo a equivocarse y su familia se queda estancada. La esposa de este hombre dice:

- “Si no fuera por mí, no hubiéramos conseguido la casa”
- “Si yo no hubiera ahorrado, nunca habríamos ido de vacaciones…”

Y él, como no quiere fracasar, prefiere quedarse con lo conocido sin arriesgar.
Es arrebatado emocionalmente, todo lo hará sin entusiasmo y los que están a su alrededor vivirán esperando su reacción.
El progreso familiar se detiene por su carácter.

4º- El hombre maniquí

El hombre maniquí es el hombre perfecto que te gustaría tener en la cama; el que te enamora cuando lo miras; un hombre completo: atlético, musculoso, bueno, comprensivo, que te proporciona mucho dinero, te lleva de viaje, paga tus cirugías y es fiel por naturaleza.
Pero quiero darte una noticia: Ese hombre no existe, está sólo en las vidrieras, tiene las características que soñamos y cumple todas nuestras expectativas.

Pero no desesperes, si no entendemos a los hombres es porque ponemos demasiadas expectativas en ellos. Todo lo que necesitamos lo proyectamos en ellos, como por ejemplo:

- “Este hombre me va a cuidar”
- “Me dará lo que necesito”
- “Me hará feliz”
- “Me mantendrá”
- “Me dará seguridad”
- “Me amará por siempre”

La palabra expectativa deriva de la raíz esperar.
Por ejemplo, si te ofrecen un “dispenser de agua”, te explicarán que apretando un botón saldrá el agua fría y con el otro el agua caliente, y si eso no ocurre, no cubrirá las expectativas. Asimismo llegamos al matrimonio con “ciertas expectativas” que si no son cumplidas por el hombre podrían provocar una crisis.
Querida mujer, todo esto pasa porque hay expectativas que son razonables y otras irreales.

Ejemplo de expectativas:

-“Mi marido no mirará a ninguna mujer”
Esta no es una expectativa real, porque de todos modos va a mirar y quizás lo haga cuando no estés.

-“Yo quiero que me sea fiel”
Esta es una expectativa real, correcta.

-“Quiero que tengas el mismo cuerpo de los quince años, cuando te conocí”
Es una expectativa irreal que tu marido puso en ti.
En este caso respóndele: “Después de haber tenido tres hijos, ¿cómo voy a tener ese cuerpo? Tampoco tengo quince, ya tengo cuarenta o cincuenta y pico.”

-“Quiero que él me cuente todo”
Es irreal e imposible porque su lenguaje está acortado, sólo hablan de soluciones, en cambio las mujeres filosofamos acerca de todo.
Los hombres tienen miedo a la ira de las mujeres, a su reacción, por eso se callan o mienten.
Muchas veces queremos que nos cuenten pero si no nos gusta lo que nos dicen explotamos y antes de hacerlo nuevamente, el hombre lo pensará veinte veces.

-“Quiero que sea sensible y seguro a la vez”
No sabemos qué queremos. Si nos cuenta sus emociones, sus temores, sus alegrías y sus miedos, ¡salimos corriendo! porque lo que menos queremos es estar al lado de un hombre miedoso o inseguro.
Culturalmente el hombre era “el protector” y la mujer “la tonta que está a su lado.”

Querida mujer, las mujeres no somos anexo de nadie; somos únicas, especiales y tenemos las condiciones para salir adelante.

A veces ponemos expectativas tan altas que nadie las puede cubrir; por eso muchas mujeres quieren tener una pareja y, a su vez, no quieren; por lo que buscan un hombre ideal con expectativas irreales para que nunca aparezca.


No podemos entender a los hombres porque en realidad no sabemos qué queremos.


Si no encuentras a tu príncipe es porque tampoco eres princesa; todos fallamos, tenemos lados oscuros y estamos creciendo.
No pongas expectativas irreales, no tendrás a Brad Pitt en tu cama porque es de película; tu pareja tiene cosas buenas, otras con las que está luchando y también algunas malas.
Como mujeres debemos hacernos dos preguntas:

1- ¿Adónde voy?
2- ¿Con quién voy?

No hacer la segunda pregunta sin haber hecho la primera.
Las mujeres que se preguntan: ¿Con quién voy? tendrán dificultades porque no saben adónde ir.
Si el foco está primero en hacia dónde vas, todo el que te acompañe te hará feliz y tendrá éxito.


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Victoria
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Sexo : Femenino se inscribio en : 07/09/2009

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